El narcotraficante fue sorprendido en un operativo en la madrugada en Bolivia. Si no lograban capturarlo, la orden era abatirlo.
“Hola, ¿cómo estás? Perdí; me agarraron acá en la casa de Santa Cruz”. Esas fueron algunas de las primeras palabras que dijo el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, capturado en Bolivia en la madrugada de este viernes, según reconstruyó Montevideo Portal.
Las autoridades bolivianas y uruguayas ubican el punto de inflexión de la investigación en el atentado que el uruguayo organizó el año pasado contra la fiscal de Corte Mónica Ferrero. A partir de ese episodio, organismos de seguridad de ambos países intensificaron la coordinación y el intercambio de información para dar con su paradero.
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra fue el lugar elegido por el narcotraficante para esconderse desde hacía algunos meses. Desde allí organizaba vuelos ilegales y traslados nocturnos mediante aplicaciones de mensajería de origen chino para moverse hasta el barrio residencial donde permanecía junto a integrantes de su entorno.
Con el objetivo de evitar una nueva fuga, las autoridades bolivianas optaron por una estrategia distinta a la utilizada en otras ocasiones: infiltrarse en la organización, pero de forma menos invasiva para no levantar sospechas.
Los investigadores sabían que, con Gianina García Troche, exesposa del narcotraficante, detenida, era cuestión de tiempo poder ubicar el lugar donde se escondía Marset. Aunque el operativo llevaba meses de planificación, fueron los agentes infiltrados quienes determinaron cuál era el momento más adecuado para ejecutarlo.
El procedimiento implicaba un alto riesgo. Marset y su entorno contaban con armamento de gran poder, por lo que un error podía derivar en un enfrentamiento de consecuencias graves. Por esa razón, los jerarcas de seguridad bolivianos habían establecido una directiva clara: si no era posible capturarlo, debía ser abatido.
La detención se concretó dentro de una mansión de varios pisos ubicada en un barrio residencial situado entre el tercer y cuarto anillo al suroeste de Santa Cruz de la Sierra, donde las autoridades encontraron varias pertenencias del delincuente.
Tras la captura, Sebastián Marset fue trasladado a un recinto de máxima seguridad. Desde allí se buscará garantizar su custodia mientras avanzan las investigaciones. El Ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay, Jalis Rachid, aseguró que se intentará brindar las “máximas garantías”.
La participación uruguaya en la operación
El Ministro del Interior, Carlos Negro, recibió a primera hora un mensaje que confirmaba la captura del narcotraficante. Tal como se manejaba en ámbitos de inteligencia, las autoridades uruguayas tenían indicios firmes de que Marset se encontraba en Bolivia.
Tras el atentado contra Mónica Ferrero, se registraron varias reuniones e intercambios de información entre Uruguay y Bolivia. En ese episodio, los investigadores identificaron como brazo ejecutor al clan de la familia Albín, liderado por Luis Fernández Albín, aunque las pesquisas concluyeron que la orden del ataque había sido dada por Marset.
