Tres amigos ingenieros detectaron diferencias de hasta 50% en productos idénticos y crearon una herramienta que ya usan miles de uruguayos para comprar mejor.
En un país donde cada peso cuenta a la hora de llenar el carrito, una pregunta cotidiana terminó convirtiéndose en una solución tecnológica con impacto real: ¿cuánto cambia el precio de un mismo producto según el supermercado?
De esa inquietud nació Cabacua, una aplicación desarrollada por tres ingenieros uruguayos que hoy permite comparar precios entre distintas cadenas y tomar decisiones más informadas al momento de hacer las compras.
La historia empieza a fines de 2024, cuando un grupo de amigos integrado por Joaquín Fernández, Juan Martín Staricco y Santiago Topolansky, decidió poner a prueba esa duda que muchos/as tienen pero pocos/as verifican. El resultado fue contundente: un mismo carrito de productos básicos podía variar entre un 30% y un 50% según dónde se comprara.
“Cuando vimos la magnitud de esas diferencias dijimos: hay que hacer algo con esto”, cuentan. Así surgió la app, con una premisa clara: democratizar la información que ya existe, pero que es prácticamente imposible de seguir manualmente.
Transparencia en tiempos de precios sensibles
El contexto ayudó a que la idea prendiera rápido. El costo de vida en Uruguay es un tema recurrente y las compras de supermercado ocupan una parte importante del presupuesto familiar. En ese escenario, Cabacua se posiciona como una gran herramienta más que como un simple comparador.
“No buscamos redistribuir ventas entre supermercados ni perjudicar a ninguna cadena. La idea es hacer crecer la torta, no repartirla distinto”, explican desde el equipo.
La app releva más de 120.000 precios por día a partir de fuentes públicas, amparándose en la normativa de defensa del consumidor. El objetivo es claro: que cada usuario pueda comprar mejor, incluso sin cambiar de supermercado, simplemente sabiendo qué productos le convienen más.
¿Es gratis usarla?
Sí. Cabacua es gratuita para los usuarios y, según sus creadores, la idea es que siga siéndolo. Está disponible en celulares y también en versión web.
El modelo de negocio, explican, pasa por otro lado: ofrecer servicios de inteligencia de mercado a empresas. Es decir, la misma base de datos que ayuda a los/as consumidores/as también puede ser útil para marcas, fabricantes o supermercados que quieran entender mejor cómo se mueven los precios.
De un experimento a miles de usuarios
Lo que comenzó como una prueba entre amigos creció rápido. Sin campañas pagas, la app superó los 32.000 usuarios, impulsada por el boca a boca y las redes sociales. Incluso llegó a posicionarse como la aplicación más descargada en Uruguay durante varios días.
Detrás de ese crecimiento hay historias concretas. Usuarios que aseguran haber mejorado su economía diaria, otros que descubren diferencias “enormes” entre cadenas, y un patrón común: la sorpresa.
También hay demandas claras. La más repetida: sumar más supermercados y ampliar la cobertura. El equipo tomó nota y ya trabaja en esa expansión, junto con nuevas funcionalidades.
Inteligencia artificial y el futuro de las compras
El próximo paso no es menor: un asistente de compras con inteligencia artificial que funcione como una especie de “compañero” cotidiano. La idea es que el usuario pueda interactuar de forma natural, por ejemplo, pidiendo ayuda para organizar una merienda, y que el sistema no solo sugiera productos, sino que también aprenda hábitos de consumo.
A eso se suma el desarrollo de una plataforma de inteligencia de mercado orientada a empresas, que permite analizar precios, detectar tendencias y monitorear la competencia en tiempo real.
El proyecto, incubado en el Centro de Innovación y Emprendimientos de la Universidad ORT Uruguay, ya piensa más allá de fronteras. La visión es clara: escalar a otros mercados de América Latina, donde el problema del costo de vida es tan o más relevante que en Uruguay.
Mientras tanto, en el día a día, Cabacua sigue haciendo algo simple pero poderoso: mostrar que, incluso dentro del mismo barrio, el mismo producto puede tener precios muy distintos. Y que saberlo, en tiempos de bolsillos ajustados, hace toda la diferencia.
