Desde Punta Carretas, el uruguayo Mathías Helal impulsa una marca que combina identidad, ambición y visión de crecimiento, con la mirada puesta en expandirse dentro y fuera del país.
En una esquina estratégica de Punta Carretas, sobre Manuel Errazquin 2387, Umami se ha consolidado como una propuesta gastronómica que va más allá del plato. Detrás del proyecto hay un joven empresario uruguayo que decidió apostar fuerte por una marca con identidad propia y proyección de futuro.
Si bien el local funciona en esa ubicación desde 2022, el punto de inflexión llegó en octubre de 2025, cuando Mathías Helal, un joven de 22 años, tomó el control de la firma. Desde entonces, no solo se propuso potenciar la propuesta culinaria, sino también convertir a Umami en una marca sólida dentro del competitivo rubro gastronómico.

Su vínculo con el mundo de los negocios no es casual. Desde chico mostró una inclinación natural por crear y detectar oportunidades.
“Me interesaba mucho entender cómo funcionaban los negocios y cómo una idea podía transformarse en algo real”, cuenta. Esa curiosidad inicial se transformó con el tiempo en una verdadera vocación empresarial.
La influencia familiar fue clave en ese camino. Según explica, en su entorno siempre estuvieron presentes valores como el trabajo, la visión y la toma de decisiones. A eso se suma la inspiración de otros empresarios cercanos que apuestan a innovar y construir proyectos con impacto.
Lejos de apoyarse únicamente en la intuición, combina la experiencia práctica con formación académica. Actualmente cursa estudios en Marketing y Dirección Comercial, convencido de que el equilibrio entre teoría y práctica es fundamental para tomar mejores decisiones y proyectar a largo plazo.
Hoy, Umami no es solo un restaurante: es una plataforma de crecimiento. Sus expectativas apuntan a consolidar la marca, escalar el negocio y generar propuestas innovadoras que trasciendan fronteras. En esa línea, ya tiene en mente su próximo paso: desembarcar en Punta del Este durante este año.
Para quienes sueñan con emprender, su mensaje es claro y directo: empezar.
“Mucha gente espera el momento perfecto y ese momento no existe. Hay que animarse, equivocarse rápido y aprender más rápido todavía”, sostiene. Y agrega un factor clave: el equipo. “Las personas con las que trabajás hacen una gran diferencia”.
En cada paso que da, hay un motor emocional que lo impulsa: su familia. A ellos les dedica su crecimiento, reconociéndolos como su base y principal sostén.
Así, entre platos, estrategia y visión empresarial, Umami se posiciona como algo más que una propuesta gastronómica: el reflejo de una nueva generación de empresarios/as uruguayos/as que no solo buscan destacarse, sino también dejar huella.
