El Ejecutivo dejó de utilizar la evolución salarial como referencia y volvió a aplicar el ajuste por inflación, lo que impactará en trabajadores y jubilados.
El Poder Ejecutivo resolvió modificar el criterio de actualización de las franjas del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y volver a ajustarlas por inflación, en lugar de hacerlo por la evolución de los salarios, como se venía aplicando desde 2020. La decisión tendrá impacto tanto en trabajadores como en jubilados, ya que algunas personas que no tributaban comenzarán a hacerlo y otras pasarán a pagar una tasa mayor al cambiar de franja.
La medida fue comunicada este martes 20 por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que informó que la Base de Prestaciones y Contribuciones (BPC) se ubicará en $ 6.864 a partir del 1.º de enero de 2026, lo que representa un incremento del 4,38%.
El gobierno contaba con la opción de ajustar las franjas según la variación del Índice Medio de Salarios (IMS), que registró un aumento de 5,94%, o según la inflación medida por el Índice de Precios al Consumo (IPC). En este último caso, la variación fue de 3,65%.
Finalmente, el Ejecutivo optó por el IPC y utilizó la facultad prevista en la normativa vigente para aplicar un incremento adicional del 20% sobre la inflación, en base a lo dispuesto por el artículo 3.º de la Ley N.º 17.856, con el objetivo de atenuar el impacto del ajuste.
Al fundamentar la resolución, el MEF señaló que “en el mundo es más frecuente que los umbrales y las franjas de los impuestos directos se ajusten en función de la variación de los precios al consumo”.
