El sismo afectó la isla de Flores, provocó daños en viviendas y edificios públicos y obligó a evacuar a miles de personas. La alerta de tsunami fue desactivada.
Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió el este de Indonesia durante la madrugada del sábado, hora local, y dejó al menos 47 personas fallecidas, según el balance inicial de los equipos de emergencia.
El epicentro se localizó 68 kilómetros al norte-noroeste de la ciudad de Ende, en la isla de Flores, perteneciente a la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El movimiento ocurrió a una profundidad de apenas 10 kilómetros.
Las autoridades emitieron inicialmente una alerta ante la posibilidad de un tsunami, que posteriormente fue desactivada. Mientras estuvo vigente, miles de habitantes debieron abandonar sus hogares y trasladarse hacia lugares seguros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) informó que después del terremoto principal se registraron varias réplicas, con magnitudes de 5,9, 5,6 y 6,1.
De acuerdo con la Oficina Nacional de Gestión de Desastres de Indonesia (BNPB), el sismo ocasionó daños en centros de salud, escuelas, oficinas gubernamentales y más de 50 viviendas. Imágenes difundidas en redes sociales mostraron edificios derrumbándose y personas corriendo mientras una nube de polvo cubría la zona.
El movimiento fue percibido en toda la isla de Flores, donde viven aproximadamente dos millones de personas, distribuidas principalmente en pequeñas localidades.
La agencia de desastres desplegó un helicóptero y equipos de respuesta para asistir a los afectados. Sin embargo, advirtió que las características geográficas de la región dificultan el acceso a algunas zonas.
Indonesia se encuentra dentro del denominado “Anillo de Fuego” del Pacífico, una región de intensa actividad tectónica en la que se producen terremotos con frecuencia. En 2018, un sismo de magnitud 7,5 y el posterior tsunami causaron alrededor de 2.200 muertes en Palu, capital de la provincia de Sulawesi Central.
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