La excandidata a Vicepresidente habló sin filtros sobre el clima que se vive en las calles. Mientras las cifras oficiales marcan una baja del delito, crece la sensación de desprotección.
La excandidata a Vicepresidente Valeria Ripoll volvió a poner sobre la mesa uno de los temas más sensibles para los/as uruguayos/as: la inseguridad. En una entrevista con el programa Sin Vueltas, la dirigente compartió un testimonio personal que refleja el temor que se habría instalado en la vida cotidiana.
«El otro día fui a llevar a mi hijo a un cumpleaños, y te juro que hacía mucho tiempo que no sentía tanto miedo en la calle. Miedo de que voy caminando y voy dándome vuelta porque en todas las esquinas hay gente. Hoy vos vas por cualquier zona de Montevideo y te das cuenta de que la calle se liberó. Te ocuparon todas las plazas, en todas las esquinas vos tenés gente que se instala y se hace sus campamentos con muebles, con carpas, con todo, y no estoy diciendo que en el gobierno nuestro no había gente en situación de calle, pero no estaba liberado. Sí había un problema de situación de calle porque es mundial ese problema, no es solo uruguayo, pero hoy está la sensación de que está liberado. Los delincuentes festejaron cuando ganó este gobierno. Por algo había festejo en las cárceles, porque hay una sensación de que hay más libertad para delinquir.»
Sus palabras apuntan a una percepción social que, en muchos casos, parece ir por otro carril respecto a los datos oficiales. Mientras las estadísticas indican una baja en algunos delitos, desde distintos sectores se advierte que el miedo sigue presente en la población y de manera creciente.
En ese sentido, fuentes cercanas a Uruguay Digital 365 señalaron que los robos continúan siendo frecuentes, incluso a plena luz del día, lo que alimenta la sensación de vulnerabilidad principalmente en Montevideo.
El debate vuelve a instalarse: ¿alcanza con que bajen los números si la gente expresa que la realidad en la calle es otra? La distancia entre los indicadores y la percepción ciudadana aparece, una vez más, como uno de los principales desafíos en materia de seguridad en Uruguay.
